BIENVENIDOS A "LIBELULARIAS" CON LOS TEXTOS LITERARIOS DE MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ.

Iniciado el sábado 4 de octubre de 2008 en la ciudad de Morteros, provincia de Córdoba, República Argentina y aquí continúo.

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sábado, 14 de noviembre de 2020

310. MEMORIAS DE MI TRAYECTORIA DOCENTE por Marta Alicia Pereyra Morteros, 13 de diciembre de 2019

 


MEMORIAS DE MI TRAYECTORIA DOCENTE por Marta Alicia Pereyra Morteros, 13 de diciembre de 2019

 

1º ETAPA: EXPEDICIONARIA

Me recibí de M.N.N. a los 17 años en 1969 en el Colegio Sagrada Familia de Cosquín. En esa época había pocas escuelas y muchas maestras así que no veía ninguna posibilidad de trabajar. Como me gustaba estudiar, seguí haciéndolo en la

U.N.C. y me recibí de Profesora de Lengua y Literatura en la ahora Facultad de Lenguas.

Por invitación de Graciela Farías, una compañera de estudios, comencé la primera etapa de mi trayectoria con un interinato donde nadie quería ir: una escuela de Puesto de Castro, Dpto. Río Seco, el 29 de octubre de 1974 hasta el 2 de mayo de 1976.

Llegué a Morteros, casada en marzo de 1975, para convivir con mi marido y aguardar el nacimiento del único hijo que tendría en abril de 1976.

Ansiaba dar clases, pero no había muchas posibilidades de hacerlo ni en el nivel primario ni en el secundario. Solo conseguí una suplencia en la escuela nacional Bernardino Rivadavia. Al cabo de cinco meses, me nombraron maestra titular y Directora interina en la escuela Juan B. Alberdi de Colonia Valtelina el 22 de agosto de 1977. Luego, sobrevino la inundación de toda esta zona. Después, un Tornado azotó a Morteros.

Hasta Porteña, iba en ómnibus y, desde allí, en una moto de 50 cc cuya conducción me permitió experimentar la potencia del viento: cuando iba hacia el sur corría el viento sur a mi encuentro y, cuando volvía hacia el norte, el viento norte era mi férreo oponente con evidentes consecuencias negativas para mi vehículo. ¡El viento de la llanura en su máxima expresión demuestra su fuerza incomparable sin que nadie lo detenga! Lo puedo asegurar porque lo sentí en carne propia.

Todavía persistía la inundación en la cañada que se extiende entre Morteros y Porteña del lado este de la ruta provincial Nº 1, cuando me llegó el traslado a la escuela rural de la Colonia Juan Beiro Este (15-04-81). ¡Fue una época de expediciones en lugar de viajes para llegar a la escuela! Al principio, tuvimos que cumplir horario en la escuela base B. Rivadavia donde dábamos clases con mi compañera Zulema Vaira, cuando faltaba alguna docente o veíamos pasar las horas con lentitud y ansiedad.

Al fin, después de unos meses, la napa de agua fue bajando y comenzamos las expediciones buscando caminos oreados por donde pudiera circular mi Renault 4 verde que había comprado en cuotas para esas travesías. Me convertí en una experta conductora sobre huellas en el barro de los caminos rurales. El circuito expedicionario variaba a medida que se podían acortar las distancias para llegar a la escuela: íbamos por Colonia Dos Rosas, provincia de Sta. Fe, o por las localidades cordobesas de Colonia Vignaud o San Pedro. Este rodeo “turístico” me permitió conocer todas las colonias al este de Morteros y sus referencias históricas: cementerios, iglesias, edificios y plazas.

Al año siguiente, con mi compañera Griselda Pussetto, continuamos con las peripecias para llegar hasta la puerta de la escuela, pero ya podíamos ir por el camino central con algunos insólitos desvíos como pasar debajo de un galponcito porque por allí seguía la huella por tierra firme. Aunque en un viaje de regreso nos empantanamos en un guadal de tierra suelta y esponjosa que yacía sobre un colchón de barro flotante que se hundía al paso de su Torino. En otra oportunidad, tuvimos que empujar el auto porque las ruedas estaban trabadas con barro y no podían girar.

Cuando esas expediciones iban convirtiéndose en “viajes normales”, me trasladaron a la escuela base B. Rivadavia donde permanecí desde el 28 de agosto de 1984 hasta el 27 de junio de 1987.

Llegar a dar clases a esas queridas e inolvidables escuelas rurales era similar al regreso a Ítaca del famoso Odiseo de Homero que tuvo tantas e inmortales aventuras. Tal vez parezca que me olvido de la tarea docente con la atención de varios grados al mismo tiempo… ¡No es así! La responsabilidad por llegar, abrir la escuela y recibir a los niños para guiarlos en su educación me daba gran felicidad por haber salvado tantos obstáculos durante el camino de alrededor de casi 60 km.

Creo que, si antes mi vocación docente y, por qué no, la necesidad de ganar el sustento, eran fundamentales en mi vida, esa vocación se fue convirtiendo en “mi misión” hasta ahora y hacia el futuro que me quede. Esas experiencias fueron esenciales para darme cuenta de que los niños son incomparables en su espontaneidad, asombro y recepción de nuestras enseñanzas. Ellos las atesoran en sus mentes y corazones para siempre y nos recuerdan y las rememoran cuando nos encuentran siendo adultos ellos y nosotras, transitando la madurez. Muy importante es lo que ellos nos enseñaron y brindaron porque al enseñar también se aprende: todos podemos enseñar y aprender de todos.

Nunca me olvido de los padres y familiares de los que fueron mis alumnos en las escuelas rurales, generalmente, empleados rurales o tamberos y unos pocos propietarios. Ellos veían a la escuela como un centro de pertenencia en su colonia: el “ombligo” de la cultura, un centro donde socializar, participar y entretenerse. Esta característica nos exigía en cada acto patrio, festejo o evento mucha originalidad y la participación de todos los niños que, a veces, eran pocos, en varias actuaciones, para que la familia se sintiera integrada y viera las habilidades y logros de sus hijos. Siempre se esmeraban para la caracterización de los personajes que representaban los chicos. También se exponían los trabajos de los alumnos y se terminaba con un picnic a la canasta.

Debido a que tenía que buscar novedades para esos actos, tuve que aprender mucho: aparte de los temas para cada asignatura y para la modalidad de los “plurigrados”, las materias especiales como plástica y música. También tuve que instruirme en danzas folclóricas, clásicas y teatro para los eventos artísticos que hacíamos. No era cuestión de improvisar, sino que debía hacer cursos, buscar bibliografía y asesoramiento con especialistas. Siempre nos ayudaban las revistas para docentes. Fueron momentos inolvidables, creativos y muy gratos que quedaron en mi memoria y en la memoria de los alumnos que, a veces, encuentro y lo recuerdan. Donde me sentí más exigida y, además, por ser “novata” en la zona y por la existencia de escuelas cercanas con las que “competíamos” por el alumnado fue en la comunidad de la escuela de Colonia Valtelina a la que le encantaba socializar en cada acontecimiento. Tuve la valiosa colaboración de mis compañeras Adriana Poggi, Marta Daniele y Silvia Righetti.




2º ETAPA: URBANA Y MORTERENSE

El 29 de junio de 1987 comencé en el C. E. Alberto In`Aebnit y allí me jubilé en enero de 2005. Ya había comenzado a dar clases de Lengua y Literatura en el nivel medio en 1984 en el C.E.N.M.A. de Morteros, después en el de Brinkmann y en otras escuelas. La escuela In`Aebnit está en mi barrio y me queda a dos cuadras y media así que no hubo más expediciones, pero sí las hacía hasta Brinkmann durante varias noches semanales, aunque esa es otra historia paralela.

De la escuela In`Aebnit guardo en mi memoria olfativa los aromas exquisitos que salían de la cocina del PAICOR cuando se acercaba el mediodía y nuestros estómagos estaban vacíos y hambrientos. Guardo en mi piel el sol mañanero con sus rayos de oro sobre el patio y las galerías que siempre lo espejaban. También se filtraba a través de los ventanales a las aulas. Guardo en mis oídos el sonido del timbre, los cantos y las vocecitas de los chicos, las conversaciones con las colegas, algunas risas y algunos llantos. Mis ojos guardan tantas caritas de niños y niñas que se quedaron atesorados entre las telas de mi corazón con aquella edad. Hoy, cuando me saludan y me preguntan: “¿Se acuerda de mí?” me desconcierto buscando en mi memoria porque ese adulto que me interroga no está registrado; yo tengo al pequeño niño que fue. Él o ella han cambiado, yo solo he envejecido. A las madres les pregunto por el destino que están transitando sus hijos y me hace feliz si han logrado salir adelante. A algunos, los he vuelto a encontrar en el CENMA para seguir con su secundario.

Tengo mil recuerdos, escribiré algunos para no ser tan extensa. Para los días previos al 10 de junio; Día de la Reafirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Sector Antártico; solíamos dar información a los niños en la clase o en la Cartelera Oral, después de izar la bandera en el mástil, sobre la geografía, flora y fauna de la zona. Para el día del acto, tenía un cuento en el rotafolios. Era “El cumpleaños del pingüino” con las ilustraciones y, también, teníamos un pingüino embalsamado que había traído Adriana Serafín de cuando dio clases en Comodoro Rivadavia. Su simpático pingüino era pequeño, pero fue siempre el protagonista mimado de las enseñanzas de la fauna patagónica.

Los actos conmemorativos fueron siempre muy importantes para mí porque era otra oportunidad educativa y social para los chicos, especialmente para los más tímidos (yo siempre lo he sido y he luchado contra esa sensación). Tuve una alumna muy calladita y mayor con respecto al resto de los compañeros, pero quería que participara y pude conseguir que lo hiciera.

Como ella soñaba con su fiesta de 15 años según me contó, le dije que ella pensara en la alegría que iba a producirle su festejo mientras desempeñara su breve papel. Lo ensayamos muchas veces y su vocecita era muy suave, pero le insistía en la alegría que debía sentir para que se olvidara de todos los presentes y lograra relajarse. Actuó muy bien, pero siempre me miró como buscando mi apoyo y guía. Las demás docentes se admiraron de que hubiera actuado porque nunca antes lo había hecho. En la actualidad, es una adulta y la encuentro en el supermercado y nos saludamos, ella me sonríe con su eterna timidez y yo rememoro aquel momento.

En otro acto, el menor de los hermanos Véliz, que era travieso y deportista, pero no se animaba a participar frente al público, lo pudo hacer. Para un acto, logré que aceptara decir unas breves palabras. Ensayamos mucho hasta que se sintió seguro. Cuando llegó el momento de hacerlo frente al alumnado y docentes, no tuvo problemas para decir su texto, pero hubo una conexión desde su mirada a mis ojos que no se cortó ni un segundo como si él hubiera tendido un hilo invisible hacia mí, casi sin mirar al resto de los presentes. De ese momento no me voy a olvidar porque fue una experiencia muy emotiva para mí: un vínculo espiritual especial donde el resto del mundo no existía.

Cuando daba clases en 3º grado, durante las horas de clases les ponía música clásica mientras trabajábamos. Todo el grupo lo hacía con calma y eficiencia. ¿No dicen que la música calma a las fieras? ¡Mis pequeñas fierecillas se convertían en ángeles celestiales!

Siempre les di deberes para que hicieran en su casa a todos mis alumnos y les explicaba que eso era estudiar y repasar lo que habíamos aprendido. Como los chicos son creativos y no teníamos libro de lectura, les daba alguna consigna para que escribieran un cuento o algún poemita o lo que les saliera. Generalmente, cada uno lo hacía solo aunque algunos sí recibían ayuda de los padres. Al día siguiente, cada uno leía lo que había escrito y yo siempre me maravillaba porque descubría la curiosidad y la atención de los oyentes que no se perdían detalle de lo que decía cada lector. Así estaban obligados a hacer una letra legible y a leer sus propios textos. Tal vez, yo lo disfrutaba más que ellos porque siempre me gustó hacer practicar la escritura creativa. Por otra parte, todos pasaban al 2º ciclo sabiendo leer muy bien después de tanta práctica.

Para terminar, tuve un alumno que no era de los mejores y su entorno familiar era deficitario. Una tarde iba caminando por la ciclovía local y veo venir a un ciclista fumando, me hago a un costado y me saluda diciendo: “Soy el Pitu. ¿Se acuerda de mí?” Era aquel pequeño, ya adulto que me había reconocido. Me hizo mucha gracia porque había sido de los menos rescatables porque no lo mandaban a clases. Los docentes se quedan grabados en la mente y en el corazón de los niños porque son, a veces, la única persona que encuentran en un sitio organizado donde pueden aprender y generar los cimientos para toda su existencia adulta: conocimientos, orden y valores. Me quedan más historias que podrían ser para otra oportunidad.

 

Morteros, 13 de diciembre de 2019

miércoles, 15 de julio de 2020

309. ¿A QUÉ HUELE EL AMOR?








El amor huele a esperanza, a entrega, a respeto,

a la sal de las lágrimas y la dulzura de la risa.

Huele a lluvia, al pan y al mate compañero,

a la tibieza y al frescor de tus ojos...

Huele a mañanas de sol y tardes nubladas

a la oscuridad y la transparencia nocturna.

Huele a trabajo, a sudor y esfuerzo.

A tiempo, a abrazos y besos…

lunes, 13 de julio de 2020

308. ¿QUÉ PIENSA EL OCÉANO?





Soy agua y sal.
El viento me agita,
me encrespa,
me enoja...
Llevo mis olas a tu playa.
Soy misterio, vida y muerte.
En mí navegas tu amor y tus miedos.
Con mi espuma tejo tus sueños.

Cuando me arrojas tu basura,
el fin se acerca...
Nos acecha la muerte.


Marta Alicia Pereyra
Morteros

307. METAMORFOSIS VIRTUAL



https://www.facebook.com/watch/?v=430219054229771
https://www.facebook.com/jain108academy/videos/430219054229771/


En la quietud vacía de la sala
 dos entes virtuales lamen los silencios:
un círculo y un rectángulo en metamorfosis
revolotean en una danza geométrica de vaivenes.

Son el oleaje de obras de arte en los muros asombrados
del ronronear disperso y resignado de una máquina.
Tal vez, la engendradora de tal magia les marca el ritmo.
Ellos se transforman, son maleables y se tambalean
entre el secreto de su origen y el adaptarse al mundo nuevo:
tienen una temporada, una llamada y luego, acceso libre.

Así, mi mente entre dormida se nutre de otros entes silenciosos,
flotan entre durmientes y el retiro azul e incierto de mis sueños.
Mis ilusiones rozan deseos inciertos desde el borde del sentido.




Marta Alicia Pereyra
Morteros




viernes, 4 de octubre de 2019

306. El sol es una gota naranja

Claude Monet (1840-1926)


Una pirueta y el breve rumor de una rana
trizan el espejo del lago.
Mil gotas atrapan en sus esferas
los verdes, amarillos, rojos y lilas
de las hojas y las flores.

Allá, el horizonte callado
emerge, fantasmal, desde la bruma.
El sol es una gota de naranja
en el cielo difuso y risueño
si se mira el rostro en el agua.

El aroma de las flores
entre las risas de los niños
juguetea en mi nariz
cuando mi sombrilla
forcejea con la brisa.

lunes, 23 de septiembre de 2019

305. El soplo suave y penoso del tiempo

Fotocollage de un ejercicio de Lisandro Gallardon & Carolina Vultaggio



El soplo suave y penoso del tiempo
como un aleteo en la sombra
crece en un grito polvoriento y lastimero.
Recorre mi silencio marchito,
se eleva como el aullido del viento,
y se enrosca en mi garganta.

Allá se mece el trigal maduro de mis sueños,
se yergue hacia un cielo de verano eterno
entre la claridad húmeda de mis deseos
mientras unas risas metálicas y sin sentido dicen:
“¡No sé quién sos!”




Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 23-09-19

miércoles, 11 de septiembre de 2019

304. ¿QUÉ SIENTE LA LLUVIA?





Soy las gotas que golpetean
el tambor del cinc.
Soy el arrullo del caracol,
el temblor tornasolado,
amante de la hierba temblorosa
cuando la enjoyo de perlas y nácar.

Siento la cicatriz del relámpago
cuando mi susurro se desliza
derramado por las fauces de la gárgola.

Siento el silencio transparente
del ave apacible en su refugio
de húmedas esperas.

Y siento el grito desnudo e inquieto,
el canto triunfal y vencedor
como un himno recién nacido
cuando brota la vida nueva.



Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 11-09-19


303. Gracias, Vida, por quedarte conmigo



Raúl Soldi, argentino (1905-1994)




Gracias, Vida, por quedarte conmigo,
por darme el cielo y sus nubes
el brillo del Sol y la tenue Luna,
el verdor de los árboles y el perfume de las flores,
los animales de la tierra y de los mares.

Gracias por mis sueños y mi asombro,
por mi escasa fuerza y mis esperanzas.
Gracias por cada gota de rocío
y el agua de los ríos,
por el viento que me cuenta secretos,
por la noche que te esconde
y no me deja verte.

Gracias por la ilusión que sobrevive,
por el amor a la palabra
y el rumor del agua entre las piedras.
Gracias por las sonrisas y los besos,
los abrazos y la sal de las lágrimas.
Gracias por la vida de los niños,
por la libertad y el amor al prójimo.

Gracias a la gente que construye,
con esperanzas, más Vida.






Poema generado a partir de la canción Thank You (Live) de Alanis Morissette - 


Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 11-07-19


302. Recuerdo


Renoir




La luz desgaja la pegajosa oscuridad.
Las sombras se agazapan en los rincones,
se trepan por las paredes,
se esconden en las grietas y acechan mi alma.

Por las veredas del silencio
corro hacia la llama tibia de tus ojos,
me miro allí y una lágrima recorre mi mejilla.

Tu mirada navegante me acaricia sin palabras.
Tu pupila es la luz que ilumina mis días,
pero mi vida no es igual porque ya no estás.

El hechizo puntual de tu recuerdo
irradia en mis días y, entre susurros,
palpita en mi pecho como una ave indisoluble.





Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 10-07-19

domingo, 25 de agosto de 2019

301. Entre el silencio gris




entre el silencio gris y dolido
como el de un desterrado
germina la palabra titilante

allá, el zumbido oscuro y vivo
de aquel tiempo de asombros

aquí, un llamado olvidado y místico
enciende el susurro oscuro de la noche



Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 24-08-19

viernes, 16 de agosto de 2019

300. EL DESTINO



El destino llama a mi puerta:
¿Conduce un trineo,
es un equilibrista,
un motociclista
o un ciclista, tal vez?

Vigía de los caminos de mi vida,
como un ave dibuja piruetas en el cielo,
corre sobre las hebras de estelas de los aviones
y salta como en un juego de mi celular.
Caerá y subirá, subirá y saltará sobre la nieve
¿Dará una voltereta y otra más bajo la lluvia…?
Al final, cansado, se distrae,
respira agitado
y me deja al costado del camino.

—Así no me gusta jugar —le digo.
Pero él puso las reglas y al final me dirá:
—Game over, el juego terminó, dear.

Después, te miraré desde la Luna
o desde una rosa o desde una mariposa…
o desde el silencio… ¡Quién sabe!




Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 15-08-19

Texto generado por un video de la 5º Sinfonía de Beethoven


https://www.youtube.com/watch?v=foGyKXt7PYg

https://www.facebook.com/Poderdelaconciencia/videos/1772183962884776/?v=1772183962884776

https://www.facebook.com/Poderdelaconciencia/videos/1772183962884776/UzpfSTE1MzE1ODc2NDg6Vks6MjQzNDQwMzUwMzQ3MDYwMQ/

sábado, 3 de agosto de 2019

299. La ola







En la espalda salobre del mar
se yergue una giba de agua,
muge y ahueca sus alas con furia.

Se desploma su cresta de espuma
y esculpe un tubo como un cuenco,
un vientre azul de agua y viento.

Cae como un dragón vencido
y en su cima de burbujas, vapor y sueños
ciñe una corona de cielo, oro y arrebol.

Es el palpitar perpetuo del mar
que humedece estrellas y bebe la luna
cuando no devora las chispas del Sol.



Marta Alicia Pereyra

Morteros, 01-08-19

miércoles, 31 de julio de 2019

298. El silencio abriga mis sueños






El canto de un grillo solitario
besa la boca en flor de la Luna
cuando la noche se acuesta perezosa
y se derrumban en silencio las estrellas
sobre el vidrio de mi ventana.

Ahora, chirría una lechuza
mientras aletea en su vuelo
pálido de silencio
sobre el estallido negro de la noche.

Ya vuelve a su refugio la hormiga
y la araña, a la grieta en la pared
cuando una abeja perdida da vueltas por ahí.

El silencio abriga mis sueños,
pero un tropel de recuerdos
comienza su vigilia.
Son muchos y llegan de repente
desde el umbral de mi vida.
Cierro mis ojos, pero no se van
y comienza el desfile otra vez:
Las esperanzas se quedan donde están.
Las mentiras se disuelven
y yo me quedo dormida.


Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 31-07-19

martes, 30 de julio de 2019

297. Lico dance

296. En el vientre oscuro de la vida


kehua li



En el vientre oscuro de la vida
gotea el corazón de un tamboril:

Tac… tac… tic… tic…

Crea el movimiento, el ritmo
y tus miembros se contorsionan
cuando acaricias el aire de tu sueño.
Extiendes tus brazos y son un ruego,
doblas y desdoblas tus piernas
ligeras y ansiosas de cadencias.

Tac… tac… tic… tic…

No cesa de latir el tamborileo
como un corazón que te da vida.
Giras y te hundes en esa matriz
con tu traje liviano para renacer
sobre tu piel desvelada.
La vida no renuncia:
es un capullo de rosa
con un cáliz de asombros.



Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 30-07-19





https://www.youtube.com/watch?v=ZoQ3QPNSqm0

https://www.facebook.com/forocaferadio/videos/1578479882296457/?v=1578479882296457

https://www.facebook.com/forocaferadio/videos/1578479882296457/?v=1578479882296457

jueves, 25 de julio de 2019

295. Se pulverizan mis silencios

Nieve en La Cumbrecita, Sierras de Córdoba, Argentina, julio 2019

Baja la nieve hasta los cerros
con plumas de luna clara.
Se tiende sobre las cumbres
como un sueño fiel
cuando la derrota el viento
entre las ramas de un sauce.

Ahora llueve, oigo las gotas.

La voz de vidrio de la ventana las llama,
pero están distraídas entre las espinas.
Se pulverizan mis silencios de sal
en la sombra de tu recuerdo
mientras mis manos buscan el sol.


Nieve en el camino a las Altas Cumbres, Sierras de Córdoba, Argentina, julio 2019



Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 25-07-19




Escrito después de escuchar y leer la letra de la canción de Luis Alberto Spinetta - "Bajan" (En Vivo) ft. Gustavo Cerati



BAJAN de Luis Alberto Spinetta

Tengo tiempo
para saber si lo que sueño
concluye en algo
No te apures ya más, loco
porque es entonces cuando las horas
bajan, el día es vidrio sin sol
bajan, la noche te oculta la voz
y además vos querés sol
despacio también podés hallar la luna
Viejo roble
del camino
Tus hojas siempre se agitan algo
Nena nena
que bien te ves
cuando en…tus ojos no importa si las horas
bajan, y el día se sienta a morir
bajan, la noche se nubla sin fin
y, además, vos sos el sol
despacito, también podés ser la luna

jueves, 18 de julio de 2019

294. ¿Miro sin ver o veo cuando dejo de mirar?


«La mirada es una elección. El que mira decide fijarse en algo 
en concreto y, por consiguiente, a la fuerza elige excluir su atención 
del resto de su campo visual. Esa es la razón por la cual la mirada, 
que constituye la esencia de la vida,  es, en primera instancia, un rechazo»
Amélie Nothomb, escritora belga en lengua francesa nacida en 1967.




¿Miro sin ver o veo cuando dejo de mirar?

Cae el rocío sobre la Tierra 
y en el cielo ya no se ve la Luna…
En ese instante puntual, el Sol es el Aleph,
principio, fin y todo.
En él me veo, te veo y a la diversidad del mundo.
Veo la ilusión por alcanzar mis sueños.
Palpo la pared velluda de musgo y vivo mi historia,
la historia de los que ya no están y de los que vendrán.

La redondez del mundo es fecunda:
ha parido el agua de los ríos y de los océanos,
los árboles de los bosques, las flores y sus leyendas,
las rocas, la sal y la arena rubia,
la voz del viento entre las ramas,
la oruga y el caracol sobre la hoja tierna,
el pájaro en el nido y la rana en su charco.

Oigo el rumor del campo y de la ciudad
y el apuro del vecino por llegar a su trabajo.
Entorno mis párpados y el aroma del café
me hace cosquillas en la nariz.

En el cielo, un avión, como un pez, deja su estela.
En el mar, una barca deja la suya de pura espuma.
Un enfermo fallece mientras oigo el llanto de un recién nacido.

Abrazo a mi hijo y el círculo se cierra y se vuelve a abrir.
Miro hacia afuera y me miro hacia adentro.




Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 18-07-19

miércoles, 17 de julio de 2019

293. En el fondo azul del mar





En el fondo azul del mar
nadan peces de oro y carmín.
Las guirnaldas de algas vienen a mí.
Entrelazan silencios de arena
con burbujas y reflejos del sol.

Mi piel es un sueño de espuma y sal
cuando me sumerjo en tu recuerdo
y no te puedo decir adiós.



Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 17-07-19

martes, 16 de julio de 2019

292. La Luna se asoma a tus ojos





Luna, costa y paz, Lago Nahuel Huapi
Diego Ortiz Mugica



La Luna se asoma a tus ojos
para verte sonreír.
Quiere alejar tu pena
y te trae un vestidito de plata.
Lo tiende sobre el mar.
Las olas lo están lavando
con un pez y un delfín.
Lo bordan con espuma y 
lo mecen sin cesar.
Mientras cierras tus ojos
te duermes y te pones a soñar
con caballitos blancos
que trotan sobre el mar
y te traen un collar de perlas y coral.

Cuando sale el Sol
amanece el nuevo día
y te levantas a cantar.
Te olvidaste de la Luna
como te olvidas de mi amor.





             Tarde de Luna en el mar
            Thomas Alexander Harrison



Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 16-07-19

lunes, 15 de julio de 2019

291. ATARDECER








La música tibia del viento me arrulla y sueño.

Unas mariposas pincelan, entre las margaritas,
el verdor húmedo de las hojas con su batir de alas.
Allá, una cabrita blanca corretea en el valle,
quiero seguirla con mis ojos, 
pero la pierdo entre las sombras.
El vapor sube desde la tierra como su suspiro
y los racimos de mi tristeza se desgranan
con los pétalos de la tarde arrebolada de esperanzas.

Entre un silencio y otro, mi mente es un remolino de deseos.
Me agito y bebo la vida en un gemido…
Ya el sol se acuesta en un adiós de pájaros dormidos…
Yo… ¡me acurruco entre los gemidos de los violines!





Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 15-07-19




Escrito a partir de la escucha de Antonio Vivaldi - "Summer" Violín Concerto No. 2 in G minor, Four Seasons, Ospedale della Pietà 



https://www.youtube.com/watch?v=kaoqCARilbA&feature=youtu.be&fbclid=IwAR1-uVJJJmkTvEY81ArN6lp5eUGXWPFKqxThuCgoUvJn9Vd1zJiHh3omLt4 


martes, 9 de julio de 2019

290. ¿Quién soy?








Soy una tarde con trinos de aves,
la memoria de mis genes,
la hebra de mis días en mi tiempo sin olvidos,
el sitio donde yacen mis muertos
y donde alguien me espera.

Vivo las siestas con conciertos de cigarras,
las hileras de hormigas con su carga,
la lluvia menuda del otoño,
las hojas con gotas de rocío,
los grillos, las libélulas, las mariposas
de las noches y los días del verano.

Siento el frío de la escarcha del invierno
cuando enjoya el trébol con diademas.
Amo la C, la D o la O de la Luna
cuando la arrulla la Noche.
Beso el color de la rosa en primavera
y suspiro por el aroma del jazmín.

Soy la M de las sierras cordobesas,
mi hijo y mis nietos en la persistencia de la vida,
el dolor de mis huesos porque sé que estoy viva.
Soy las letras de mis días y mis noches huérfanas
y soy la tímida voz que se alza en las olas del tiempo.




Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 09-07-19

289. Cierro los ojos...




Cierro los ojos… la música suena en Youtube.
Desde mi ventana, otros sonidos me distraen:
un cardenal canta en un algarrobo
y los horneros chillan desde el otro.
Abro los ojos.
El cielo está gris, mi perro ladra.
Sobre una rama, surge un triángulo
es del azul original.
¿Esto es la soledad?




Otra versión:



Cierro los ojos…
la música suena en Youtube.
Desde mi ventana, otros sonidos me distraen:
un cardenal canta en un algarrobo
y los horneros chillan desde el otro.

Abro los ojos.
El cielo está gris, mi perro ladra.
Sobre una rama, surge un triángulo
es del azul original del cielo.
¿Esto es la soledad?

domingo, 9 de junio de 2019

288. Bordado






El silencio aprieta los hombros
con la garra de una pena.
Los hombres y mujeres
detienen su tiempo.
La alegría huye
hacia las afueras del pueblo.
La plaza se colma de silencio
y la iglesia, de lamentos.
Las ventanas del centro están ciegas,
los perros aúllan
y los niños dejan sus juegos
cuando las nubes se devoran al sol.

Una sola bala, como una avispa,
anidó en el corazón de un hijo.
Con una hebra roja bordó la muerte.



Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 09-06-19

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