BIENVENIDOS A "LIBELULARIAS" CON LOS TEXTOS LITERARIOS DE MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ.

Iniciado el sábado 4 de octubre de 2008 en la ciudad de Morteros, provincia de Córdoba, República Argentina y aquí continúo.

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lunes, 4 de junio de 2012

262. LEYENDA DE LA TIPA (TIPUANA TIPU)



Tipa Tree (Tipuana tipu)

(Esta leyenda es de mi autoría, no es transcripción de una leyenda ya inventada.)

Los conquistadores y colonizadores españoles orillaron el chaco salteño  (Argentina y Paraguay) y a cada paso se asombraban de la belleza de esas selvas, ríos y del piedemonte de la Cordillera Subandina. Allá por 1580, consideraron que era el paso obligado para ir en búsqueda de nuevos caminos para el transporte de la plata boliviana, encontrar más metales preciosos y abrir nuevas rutas desde Lima hasta Buenos Aires. Estos fragmentos de paraísos donde no faltaba una abundante fauna salvaje estaban habitados por grupos de wichis o apodados despectivamente “matacos” por los quechuas.

Fue en esos días de trajinar lugares exóticos que surgieron historias, crónicas y cartas que anoticiaban de las novedades en estos parajes. Una de esas historias pasó de boca en boca y había comenzado el día en que un joven andaluz llamado Felipe se enamoró de una bella indiecita. La hizo su mujer y convivieron mientras él estuvo por la zona, pero después fue enviado a otros destinos, aunque antes de partir, le enseñó a leer y escribir en castellano. Ella se llamaba Tipuán y se quedó sola con sus dos hijos; lo extrañaron tanto que no dejó de enviarle cartas con cuanto viajero pasaba por esos pagos, también se las envió por medio de aves mensajeras.
Mientras tanto, su esposo seguía explorando nuevos territorios en los que halló otros paraísos donde se dejó seducir por exóticas amantes. También navegó por mares en días de calma o cuando la borrasca amenazaba con enviarlo hasta el fondo marino.

Mucho tiempo después, cuando él descubrió el camino de vuelta a su hogar, casi borrado de su memoria, encontró a Tipuán en aquel familiar paraje de ensueño en singular y misteriosa metamorfosis. Felipe atestiguó con asombro que ella, después de tanto tiempo de angustiosa espera, había comenzado a dilatar sus piernas y pies cuyos dedos enraizaron cerca del arroyo y su precioso cuerpecito fue adquiriendo una áspera esbeltez vegetal. De sus brazos, manos y dedos, que seguían rogando a sus dioses del cielo por el regreso de su amado, fueron brotando ramas que se cubrían de hermosas flores amarillas que empezaron a caer llevadas por la brisa y formaron una alfombra de oro sobre la hierba. Luego se cubrió de verdes hojas y más tarde comenzaron a gotear de su follaje lágrimas y sus semillas aladas se dispersaron por un extenso territorio. Sus hijos no estaban ajenos a esos cambios que veían con sus ojitos incrédulos, y enlazaron la extraña forma maternal que iba cambiando con sus tiernos bracitos. Así también ellos se ponían bajo el influjo inexplicable de su propia metamorfosis: se iban transmutando en enredaderas y epífitas que subían, amorosas, por el tronco áspero del nuevo ser que había aparecido: un árbol que sería denominado “tipa o tipuana tipu”.
El marido, cansado de tantas aventuras y anonadado por el cambio sufrido por su familia, se fue quedando dormido sobre el suave colchón de flores amarillas… Dicen que nunca más se despertó.

Esta historia fue rodando de tribu en tribu hasta llegar a los oídos de los europeos que explicaron el significado de esta metamorfosis, si es que se cuenta lo que ocurrió verdaderamente. La tipa representa a esa indiecita enamorada que permanecerá esperando a su amado y enviándole mensajes (las flores y las semillas encerradas en pequeñas alas) para que vuelva a su lado. Las gotas que caen son las lágrimas por el amor ausente y las enredaderas y epífitas que la visten, son sus hijos amados que la abrazan. Se dice que este árbol, originario de Argentina, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay, sigue llevando mensajes amorosos a plazas, avenidas y jardines de muchos sitios del mundo y pinta de oro con su manto precioso donde duerme para siempre ese esposo ingrato.


tipa tipuana


Marta Alicia Pereyra
Morteros, 29-11-11

22 comentarios:

Teresa dijo...

Una historia muy bonita. Me ha encantado leerla. ¿Sabes que las hojas me recuerdan a la de las acacias?

Besitos y buena noche.

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ dijo...

Gracias, querida Teresa.

Es de la misma flia. creo.

Es un árbol hermoso, pero un poco frágil cuando soplan vientos muy fuertes.

jose maria criado lesmes dijo...

Enternecedora historia, amiga Marta.
Un abrazo

Ian Welden dijo...

Hermosa y mística historia. La he disfrutado mucho, Marta Alicia.
Un abrazo inmenso desde una Copenhague lavándose los pies en agua de geranias,

Ian.

El Hada de los Cuentos dijo...

¡Qué bellísima historia! Llena de poesía y dulzura.Una bonita y poética manera de explicar el origen de una planta. Te felicito por rescatar esta preciosa leyenda.
Un abrazo

El Gaucho Santillán dijo...

No conocìa estaleyenda.


Interesante, realmente.

Un abrazo.

STARLIGHT dijo...

He disfrutado tu hermosa historia, sera todo un placer el seguirte, desde Guatemala tu amigo SL

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ dijo...

Gracias, amigos, por sus comentarios.

Claro que no la conocían porque la tuve que inventar como ejercicio para un taller literario.

Tampoco yo la conocía y como no encontré ninguna, tomé este árbol tan hermoso y que me da buenos sustos cuando sopla el viento porque la veo en mi patio mover sus ramas con furia. Ya perdió varios gajos y ramas.

El ejercicio consistió en transformar un ser vegetal en humano. Investigué un poco y me rompí las neuronas y esto me salió.

Arturo dijo...

Marta:
Enfrente a mi departamento hay tipas centenarias. Son unos árboles de gran tamaño que ya no se plantan más. La razón primordial es que rompen las veredas, además de que las gotas que exudan sus hojas, arruinan aquello que mojan, tanto sea la pintura de los vehículos como la ropa. Es evidente que no son especies para la ciudad.
Es una lástima, ya que por su tamaño son visitadas por todo tipo de pájaros, en especial zorzales pecho colorado, urpilas y otras palomas de diverso tamaño.
La leyenda que redactaste tiene mucho en común con la mitología indígena, lo que la hace muy creíble.
Un cordial saludo.

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ dijo...

Gracias, Arturo, por tus palabras.

Te diré que en mi ciudad de Morteros hay tipas en la plaza principal y crean un bello ambiente.

En el patio de mi casa tengo una gigante y maltratada por los vientos. También un vecino ha puesto una hija de la mía en su vereda.

En la Cañada de la ciudad de Córdoba las tipas están a lo largo de sus veredas.

Es un árbol muy grande para las veredas, pero es de una gran belleza y fragilidad.

Cariños.

Fibonacci dijo...

Muy bella historia emanada de una mente muy buena...me ha gustado...un besote.

Clik dijo...

Olá Marta!

Retribuindo sua visita e Amizade,

já sou teu Admirdaor um blog

Fantástico que nos traz muita

informações com lindas palavras

e imagens, Gracias!!!

Este post é muito interessante

sobre esta linda árvore!

Saludos do Brasil.......Adriano.

Alicia María Abatilli dijo...

Interesante leyenda, me gusta.
Ahora miraré de otra manera a las tipas que encuentra en mi camino.
Abrazos, tocaya.

Antonia dijo...

Todos los árboles deberían tener su historia. Y si no la tienen...¡Tendrías que inventarla!
Me ha encantado...
Un abrazo.

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ dijo...

Gracias, amigos y amigas, por sus visitas y comentarios.

Ya les retribuiré. Estoy un poco atrasada con unos trabajitos. ¡Estoy en deuda con ustedes!

Martín de Moxena dijo...

Es una bonita historia. Este andaluz fue una suerte de Ulises que llegó tarde al encuentro con su Penélope.

Saludos.

paco kali dijo...

precioso canto a la inocencia,
esa que le hace a la mujer
fundirse en la propia naturaleza,
sin duda tu sensibilidad hacia lo natural, lo autentico
y lo no profanado, se plasma en cada una de tus entradas.
todo un regalo para compartir con
los demás. te dejo mi dirección
por si quieres leer algo mío,
saludos.
nocheperegrina@blogspot.com

Cecilia Montoya dijo...

Marta, que bella historia que escribiste. Aunque triste, me pareció hermosa. Siempre la mujer defendiendo la familia ante todo. Es un bello árbol y muy estético, me gusta mucho verlo. Las de mi ciudad, son parte de la historia de la Cañada.
Un verdadero placer leer esta entrada en el blog.
te dejo un gran cariño

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ dijo...

¡Gracias, Martín,Paco y Cecilia, por sus visitas y comentarios!

La abuela frescotona dijo...

hermosa historia, conozco el árbol y sus lágrimas...
saludos querida Marta

Julie dijo...

Bella historia, me encatan las historias de árboles. Como siempre mi cariño.

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ dijo...

¡Gracias, abuela y Julie, por pasar y dejar su comentario!

Un abrazo.

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