BIENVENIDOS A "LIBELULARIAS" CON LOS TEXTOS LITERARIOS DE MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ.

Iniciado el sábado 4 de octubre de 2008 en la ciudad de Morteros, provincia de Córdoba, República Argentina y aquí continúo.

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domingo, 7 de agosto de 2011

247. UNA PLUMA OSCURA


La noche palpitaba sus secretos sobre la ciudad entredormida. Por un desperfecto en el servicio de energía eléctrica, las luces se habían apagado y la Vía Láctea tenía un temblor de plata en la negrura del cielo. El edificio de la Biblioteca Popular se erguía sobre el parque del antiguo ferrocarril. Los cristales de la sala de ingreso reflejaban algunos brillos tenues y dejaban ver unas oscuras siluetas. Eran las esculturas de alambre de acero que se exponían en el vestíbulo.

En las calles céntricas aparecieron algunos curiosos que salieron a observar las estrellas aprovechando la falta de luz eléctrica. Después, dirían que los pájaros que duermen en los árboles de la plaza levantaron un vuelo repentino a la medianoche. ¿Tal vez se asustaron? No hubo una explicación coherente para ello.
En los días subsiguientes, se dijo que varias personas del centro de la ciudad habían escuchado el trote o el galope de un caballo. Unos jóvenes dirían que, cuando volvían de una fiesta —tal vez demasiado alegres—, vieron o creyeron ver una sombra de alas en el cielo… ¿Un ave nocturna o varias volaban sobre sus cabezas?
En la Comisaría local hubo algunas denuncias a la mañana siguiente:
A las 9:15 se presentó una mujer desesperada y, con un nerviosismo apenas contenido, pero pudo explicar su caso: su pequeño hijo de cinco años, Manuel, no estaba en su cama cuando lo fue a despertar para ir al colegio. Lo buscaban desde hacía dos horas y no lo habían hallado en ningún lado. Temían por su vida.
A las 9:45 se presentaron en la misma Comisaría, la bibliotecaria de la Biblioteca Popular con la Presidenta de la Comisión Directiva para denunciar la rotura de la superficie vidriada de la entrada que da al sur en el edificio de la Biblioteca. Manifestaron su desconcierto porque, de las esculturas que se están exponiendo, faltaban la del Centauro y la del Pegaso. Ambas estatuas fueron encontrados en el jardín que da al oeste, cerca de la puerta del Auditorio. El hueco de los cristales rotos tiene una forma extraña, semejante a la de los mitológicos seres que no están en su sitio. Rogaron que se le conceda una guardia nocturna para la institución, aunque aseguraron que no había habido otro acto vandálico semejante.

A las 13, encontraron al niño, dormido debajo de un árbol en un bosquecillo de algarrobos, con una oscura pluma en sus manos. Él cuenta una historia —demasiado fantástica para ser verdad— sobre lo que le pasó: “Anoche, con un caballo que era un hombre al mismo tiempo, fuimos a pasear y, después, otro caballo con alas gigantes me llevó a jugar hasta la Luna y me trajo de regreso. Estoy muy cansado por tantos paseos divertidos.”


Casi siempre, la gente imagina muchas cosas durante un corte de energía eléctrica y renacen los miedos ancestrales a la oscuridad.



Esculturas de Fabián Villani http://www.facebook.com/profile.php?id=100000026993718



Marta Alicia Pereyra
Morteros, 04-08-11

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