
—No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay! Muerte tan rigurosa
déjame vivir un día!
De “Romance del enamorado y la Muerte” (Anónimo)
GLOSA
—No soy el amor, amante
¿Pensaste que no volvía?
—Siempre recorro el mundo
y traigo la luna fría.
—La muerte que Dios te envía
viene con ramos de rosas
no es tan mala como creías
ella te quiere hermosa.
—¡Ay! Muerte tan rigurosa—
alega la mujer asustada.
—No es cuestión de vida o muerte
sólo estás enamorada.
—¡Déjame vivir un día!
Te dejo este ruiseñor.
—Llévate ya tu equipaje,
no me hables a traición.
Marta Alicia Pereyra
Morteros, 09-10-09
5 comentarios:
—Pero…
—No hay pero que valga…
Toma tus ramos de rosas y ven… ¡enamorada!
¡Ay, lobo! La que trae rosas es la Muerte... jeje
Claro, disfruta de tus ramos de flores,que te obsequia la muerte, enamorada.
Un bella glosa del amor y la muerte. Ambos van unidos. Inseparables e incluso me atrevo a añadir que amando se aprende a morir.
un beso desde España
Gracias, lobo y Camy, por sus comentarios y generosidad.
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