
¡Qué triste fue tu enfermedad!
Llegaste a mi ternura
como un montoncito de vida.
Un lazo color violeta
adornaba tu cogotito
y sobre tu pelaje marrón
brillaba el satén.
Lloraste tu primera noche
por tu desolación
hasta que te llevé conmigo
y te dormiste de un tirón.
De cachorro eras un trompo,
mordisqueando y a los saltos
crecías de a poquito.
Quedó como testigo
un sillón con tus mordidas.
Nunca obedeciste
ni fuiste una gran compañía.
Siempre independiente
fue tu temperamento.
Los años transcurrieron
y llegaste a ser adulto;
si no fuiste un guardián,
siempre comedido,
lograste ser un gran anunciador
de visitas propias y ajenas.
Tus días pasaron al sol
estirado en el jardín
como un centinela.
Ahora, estás muy enfermo
aunque tu deseo de vivir
me hace emocionar.
Me aterra pensar
tu probable ausencia.
¡Quién podrá verte sufrir,
querido Pericles!
Ignoraba tu final.
Tu fin se adelantó
en el ataque cruel
de un perrazo
y el 2 de noviembre
se cortó tu aliento.
Pericles nació el 23-03-98 y murió el 02-11-08
Marta Alicia Pereyra
Morteros, 23-05-09