
Balneario de La Toma, Cosquín, prov. de Córdoba, Rep. Argentina.
El lechero venía en su jardinera
y vendían arrope en carretones.
En carruajes,
escobas y escobillones
Jugábamos a las escondidas,
a las muñecas,
y a las visitas
con mucho té de menta.
Nos bañábamos los tres
en verano,
con mis hermanos,
luego, limpiaba mamá.
Jugábamos un rato
y peleábamos después
con los chicos del barrio
otra vez.
De la mano de papá
caminaba bajo la luna,
saltaba las baldosas
y ella nos seguía por detrás.
En las siestas del verano
en el río nadábamos
y el sol en la piel
se quedaba guardado.
La pelota era un pájaro
que volaba entre los chicos
y los juegos no acababan
nunca jamás.
Soñaba con superhéroes
y leía historietas sin parar,
con fantasmas y duendes.
Cuentos y novelas
con castillos de princesas.
Los dibujos sonreían
y los títeres se vestían
para actuar
y empezaba la función.
En el río de sol,
allá por mi niñez,
si pescabas vos
no se salvaba ningún pez.
La arena de la playa
es un mar de recuerdos;
nos pongamos la malla
y vayamos por última vez.
Marta Alicia Pereyra
Morteros, 21-03-09