BIENVENIDOS A "LIBELULARIAS" CON LOS TEXTOS LITERARIOS DE MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ.

Iniciado el sábado 4 de octubre de 2008 en la ciudad de Morteros, provincia de Córdoba, República Argentina y aquí continúo.

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viernes, 8 de julio de 2011

245. PREMIO SUNSHINE-AWARD. PREMIO DE INTERNET, NEXO DE UNIÓN ENTRE BLOGUEROS

PREMIO SUNSHINE-AWARD


Desde el blog aula EEMPA  he recibido este galardón de parte de Elsa: el PREMIO SUNSHINE AWARD (Premio Luz del Sol) para este blog. Le expreso mi agradecimiento por acordarse de mí y por depositar su confianza en mi trabajo. 
De estos premios que otorgamos los blogueros hay dos tipos; los premios que se reciben a título único y los colectivos. En este caso cuando recibes el premio colectivo se lo concedes a doce blogs para fomentar el intercambio.

De acuerdo a mi opinión, cuando el premio es colectivo se lo merecen todos los blogueros que hay en esos cuadritos tan curiosos y simpáticos de "Seguidores" que tenemos en nuestras páginas. A cada uno le corresponde un trocito del premio por aportar algo personal al mundo de los blogs y regalarnos su amistad. 


Las condiciones al recibirlo son:
1. Aceptar las condiciones y contestar agradeciendo el otorgamiento. 
2. Otorgárselo a otros 12 blogs amigos, mencionarlos en un post    publicando las direcciones de sus blogs y avisarles a los seleccionados
3. Hacer un link al Blog que te ha premiado en la imagen del premio y ponerlo en lugar visible.

A continuación mis seleccionados son:

*Nora Noemí Zeliz Pirillo:  ttp://noemialasdetrasdesusalas.blogspot.com/ 













El orden en que se presentan los sitios es al azar, no significa preferencia alguna.

domingo, 3 de julio de 2011

244. LA VERDAD SOBRE EL GATO



Antes era salvaje y se deslizaba entre la floresta con su cuerpo elástico y sus pasos silenciosos de felino. Levantaba cada pata y la volvía a apoyar con la gracia de una bailarina de ballet.
Su pelaje se camuflaba entre las sombras y las luces del bosque. Se trepaba por el tronco hasta las ramas más altas como un andinista; en lo alto se estiraba con pereza, entornaba sus ojos y se relamía los bigotes; luego, se higienizaba y peinaba su pelaje con la prolijidad de un estilista francés. Esta fiera era el terror de sus pequeñas presas cuyos cadáveres comía hasta hartarse, después de paralizarlas de pánico.
Domesticado, endiosado por los egipcios y hasta momificado por aquellos humanos que no querían que sus granos de cereal pasaran al estómago de las ratas, todavía se subyugan con su mirada vacía y enigmática. Inventan leyendas para sostener el mito de sus siete vidas y de su independencia. Brujos y hechiceros de magia negra lo usan como mensajero de Lucifer.
Sólo yo sé de su crueldad y monstruosidad. Su maldad demoníaca no tiene límites y cuando caza se deleita haciendo sufrir a sus víctimas inocentes y goza al verlas aterrorizadas y estáticas hasta que el pavor las hipnotiza y él se sale con la suya otra vez más.
Al amo lo cautiva con su ronroneo monótono y sus lascivos contoneos cuando roza con su piel, las piernas humanas. Cuando desea algo, sus maullidos me dicen que ha vuelto a seducirlo. Yo quedo en desventaja porque no me muero de tristeza en ese instante.
Solo sé ponerme a cantar para olvidarme de mi maldito enemigo que siempre me acecha.
Lo sé yo. El Canario.


Marta Alicia Pereyra
Morteros, 23-06-11






El relato anterior está basado en el cambio de punto de vista de este cuento de Marco Denevi:

LA VERDAD SOBRE EL CANARIO
En estado salvaje era verde y no cantaba. Domesticado, preso en una jaula, se ha vuelto amarillo y gorjea como una soprano.
Que alguien lo atribuya a la melancolía del encierro y a la nostalgia de la libertad ¡Mentira!
Yo sé que el muy cobarde antes era verde y mudo para que no lo descubrieran entre el follaje, y ahora es amarillo para confundirse con las paredes y los barrotes dorados de la jaula. Y canta porque así se conquista la simpatía cómplice del patrón.
Lo sé yo. El Gato.
Denevi, Marco, El emperador de la China, ed. Huemul, Bs.As. 1970



martes, 16 de noviembre de 2010

243. El pintor





En mayo, él tuvo bastantes fuerzas para levantarse de su cama, pero no logró reanimarse ni con la belleza del paraje que observaba en el rectángulo de su ventana. Había sido un renombrado pintor de animales, sin embargo hacía mucho tiempo que no podía vender ni un pequeño cuadro. Estaba desilusionado.
Después de unos días de ausencia volvió su esposa y le contó historias sobre el intento de secuestro de una mujer que había fallecido en esos días y el accionar de los detectives de la ciudad. Su esposa no recordaba el nombre de la víctima que hacía varios años que vivía sola con un cuzquito ordinario en la costanera del río. Esa dama solía caminar bajo el sol de la mañana o a la sombra de los jacarandaes del parque con el perrito. El animal había mordido a los delincuentes que la atacaron y por eso fueron apresados. 
El pintor escuchó atentamente las noticias que le trajo su esposa, pero luego su mente retornó al pasado y recordó quién era la mujer de ese caso policial, porque él la había retratado con un quisquilloso caniche. Recordó cómo se había sentido atraído por sus delicados tobillos sonrosados que sostenían la armonía de sus formas. Él había sentido una pasión tan profunda que lo había desbordado y sus fantasías lo llevaban a eróticas ensoñaciones. Le había confesado a ella su amor en las últimas sesiones, pero ella lo había rechazado con una risa tan burlona que él sintió que su corazón se rompía en pedazos y se derrumbaban en el suelo. Su ilusión y su vergüenza ya las había superado, pero nunca la había olvidado. Todavía guardaba los bocetos que le hiciera, como una reliquia. Después él se casó con su fiel secretaria, pero nunca olvidó a la dama del perrito.
Ahora, podría cerrar ese capítulo de su vida porque ella ya había muerto. Tal vez, la brisa de la mañana le traiga nuevas ilusiones y pueda reinventar su arte en su pequeño mundo. Tal vez no le resulte fácil.


Marta Alicia Pereyra
Morteros, 16-11-10





RELATO PREVIO QUE CORTÉ EN 4 PARTES O CUARTOS Y REARMÉ DE OTRA FORMA

EL PERRITO
En una comarca de cuyo nombre no me puedo acordar, hace ya muchos años, vivía un hombre a quien le gustaba pintar extraños cuadros. El hombre vivía solo con su perro, un cuzquito ordinario que lo seguía a sol y a sombra.
Un día vino una dama muy elegante para que la retratara, pero al perrito no le cayó simpática y la mordió en un tobillo con tan mala suerte que la mujer cayó al suelo y se desmayó por el shock. El pintor, bastante entrado en años, apenas si tuvo fuerzas para levantarla y acostarla en una cama. Allí la atendió por una hora, pero no logró reanimarla. Ella parecía dormida, una bella durmiente en aquel lejano paraje. El pintor reprendió, castigó al animal y lo puso afuera. 
Después de unas horas, vinieron los familiares de la mujer y trajeron a la policía. El despliegue de detectives, patrulleros y curiosos fue tremendo. El pintor solitario fue acusado de secuestro y se averiguaron sus antecedentes.
La mujer falleció al cabo de dos meses sin haber recobrado el conocimiento.




miércoles, 7 de julio de 2010

242. EL MENÚ







Entre el follaje de la selva caminaban, agachados, unos doce o trece cazadores. Vestían trajes que cambiaban sus tonalidades y se camuflaban de acuerdo al sitio por donde pasaran. Sus botas anti-humedad e impenetrables al ataque de cualquier alimaña eran livianas a pesar de su indestructibilidad pues el material con que estaban hechas era de un avanzado diseño tecnológico. Sus armas certeras apuntaban a las presas que se agazapaban y escondían como podían entre la maraña o se subían a los árboles. Los acosados habían obtenido sorprendente agilidad al adaptarse a tantas persecuciones por los lugares más agrestes donde atinaban a esconderse que parecían responder a un exacerbado instinto de conservación de su especie.

Uno de los predadores se había apartado del grupo siguiendo a sus presas: una hembra joven y su pequeña cría. Ambas eran muy apreciadas por su tierna carne magra y su sabor delicado. La hembra era ágil y se escondía con desesperación entre los matorrales. La cría con la belleza de sus gordezuelas extremidades y una cabeza encantadora donde brillaban sus ojazos húmedos despertaba el apetito y la ansiedad del hambriento perseguidor que apuntaba y disparaba con torpeza sin acertar en los blancos. Pero la suerte lo acompañó porque la hembra resbaló por una barranca y dejó sin protección a su retoño que quedó inmóvil por el pánico. Apuntó con el arma y un proyectil certero y silencioso se incrustó en la frente de su víctima dibujando un hilo de sangre que manó lento desde la herida.
El individuo ató las extremidades de su trofeo de caza y fue a buscar el camino hacia el campamento.
Ya imaginaba el sabor de esa carne ternísima y joven mientras su boca se llenaba de secreciones. También planificaba el menú que degustaría con sus compañeros. Seguramente los otros no habían paladeado su victoria porque no era habitual encontrar crías tan pequeñas ya que permanecían escondidas en sus guaridas.
Unas gotas de lluvia que saltaban de hoja en hoja como festejando o, tal vez, lamentando ese final comenzaron a caer. A él no le importó porque su traje lo protegía y estaba exultante, pero apuró el paso y llegó en unos minutos al centro del campamento donde tenían la cocina y el comedor. Enseguida fueron apareciendo el resto de los cazadores con las piezas obtenidas, ninguno había traído cachorros. Entonces, sus camaradas lo vivaron por su éxito con gran estruendo y brutalidad.
Principiaron a abrir los cadáveres para sacarles las vísceras, depilarlos, lavarlos, luego los trozaron y colocaron en grandes bandejas, condimentaron con hierbas aromáticas que habían traído en cristalinos bols y las pusieron en varios hornos. Colocaron verduras y hortalizas frescas de increíbles colores verdiazul, rojo bermellón, anaranjado, violáceo y blanco cortadas con prolijidad y las aderezaron con un jugo cremoso.
Mientras esperaron que se cocinara la carne, se sirvieron una especie de cerveza espumosa y fresca de unos barrilitos. Con la bebida llenaron varias veces unos jarros hasta que rebalsaban cantando sus canciones a coro y chocándolos con una algarabía creciente. La carne ya iba desprendiendo un aroma que incitaba a saborearla.
La alegría por los resultados de la cacería más la que les brindaba las bebidas los hacían reír o algo semejante a carcajear alrededor de las mesas dispuestas en ese espacio de la barraca. Sobre manteles primorosos se lucía una vajilla extraña por sus materiales y formas.
Fue cesando la bulla y se disponían a servirse la carne de la cría en primer lugar con las raras verduras cuando se oyó un grito penetrante y desgarrador que rasgó el aire y los distrajo. Pesadamente se levantaron de sus asientos y se asomaron a la puerta. Desde el umbral pudieron observar a la hembra, madre de la pequeña cría que estaban por devorar, al frente de un grupo de sus congéneres.

Los cazadores estaban asombrados, nunca pensaron que los hombres iban a reaccionar y movilizarse acaudillados por una mujer a quien le habían arrebatado su amada hija. Los predadores sacaron sus armas y exterminaron a todo el grupo humano ya que habían venido desde el espacio exterior a colonizar el planeta Tierra. Ellos se consideraban superiores y nada estorbaría su objetivo. Además, los humanos eran un bocado exquisito y muy nutritivo. Aunque ese pequeño alzamiento era el primero, no sería el último.







Morteros, 05-07-10
Marta Alicia Pereyra

lunes, 24 de mayo de 2010

241. NOS QUEDÓ EL VACÍO




















Él sintió que sus ilusiones iban despeñándose una a una y las astillas de la desesperación se le clavaban en el alma.

La mujer, en su desamor, fue cruel y lo traicionó exigiendo una felicidad que fue sólo una quimera que buscó en amoríos. Tal vez, al hijo nunca llegó a sentirlo suyo por esas palabras tóxicas que ella le arrojaba. Sus obligaciones de la rutina cotidiana lo invadían noche tras noche y en un nudo de melancolía se estragaba su mente en insomnes madrugadas por un laberinto de vueltas a ciegas en un lecho de condenado. ¿De qué le sirvieron sus trabajos, sus luchas, su generosidad, su credo? ¿Cuántos sentimientos se hundieron en marismas de desesperanzas? ¡Cómo saberlo! Sólo adivinarlo en un ceño desamparado, en unas expresiones en penumbra. Ya sin anhelos, violentado por seres sin conciencia y sin piedad que le exigían eso que lo había abandonado: el arraigo en la vida y la batalla por sobrevivir como esclavo de sus mezquindades, optó por salir del escenario diciendo “¡Basta!”. Allí había interpretado sus roles con la ingenuidad y la humildad de los seres anónimos y pequeños iluminando muchas vidas con sonrisas, gracias, alegrías y picardías juveniles.

La fantasía de ir en pos de un paraíso donde se encontraría con los queridos antepasados sin traiciones ni desamores, lo llevó a quitarse lo más valioso en un hecho irreversible que lo hundió y nos arrojó al vacío del suicidio. En aquel páramo de la serranía huyó la sangre que se llevó su vida, se la tragó la tierra hambrienta y nos quedó el vacío. Sólo el vacío de su ausencia.

domingo, 9 de mayo de 2010

240. PERSEO, UN HÉROE MÍTICO (Renarración del mito de Perseo)

Perseo (1554), bronce 320 cm altura del florentino Benvenuto Cellini (1500-1571).
El Perseo degollando a Medusa, fundido en 1554 a su retorno de Francia, es, no sólo por la gallarda actitud del héroe, personificación del triunfo de Cosme I de Médicis sobre sus oponentes republicanos, sino también por el elaborado pedestal marmóreo con arpías y máscaras entre las que se abren cuatro hornacinas con dinámicas y elegantísimas figuras alusivas al mito de Perseo, una de las cimas expresivas del Manierismo maduro, excelso en el relieve de La Liberación de Andrómeda hoy en el Museo Bargello.


Los griegos antiguos contaban que en Argos, ciudad de la península del Peloponeso, vivía el rey Acrisio, hijo de Abante y Aglaya, con su preciosa hija llamada Dánae. Un día, el rey preguntó al oráculo por qué no tenía hijos varones y le respondió que no los tendría, pero que se cuidara porque su único nieto le causaría la muerte.

Entonces, Acrisio tomó la cruel precaución de confinar a su hija púber con su nodriza en una torre, pero fue en vano porque el enamoradizo Zeuz, dios del cielo y el trueno, la descubrió, se prendó de su belleza y se presentó ante ella como una envolvente lluvia de oro, la fecundó y le dio un hijo al que llamó Perseo. El sirviente que les llevaba los alimentos, escuchó el llanto del niño y alertó a Acrisio quien, aterrorizado ante el nacimiento de su nieto, decidió acabar con ellos y los encerró en un arca de madera que arrojó al mar para que se ahogaran. Para ayudar a su hijo, Zeuz le pidió a su hermano Poseidón, dios del mar, que calmara las aguas y los condujera a tierra. El arca llegó a la playa de la isla Sérifos donde un pescador llamado Dictis los halló, les dio refugio y crió al niño como a un hijo. El tirano de la isla, Polidectes, hermano del pescador, se apasionó por la hermosa Dánae y la quiso hacer su concubina, pero ella no aceptó. Para librarse de Perseo, que contaba 16 años, y le impedía tomar por la fuerza a su madre, Polidectes le exigió un caballo de regalo, pero como el muchacho era pobre, le prometió que le traería la cabeza de la Medusa, la única mortal de las tres espantosas Gorgonas con serpientes en lugar de cabellos, garras y dientes de jabalíes que podía convertir en piedra a quienes las miraran. El tirano aceptó con entusiasmo porque estaba seguro del fin del joven. Como Perseo amaba profundamente a su madre y era un joven valiente y sensible, emprendió el camino. Zeuz, su padre, lo protegió en su empresa y solicitó la ayuda de Hermes, el mensajero de los dioses, que le dio una hoz de bronce para que le cortara la cabeza a Medusa. Atenea le regaló un escudo tan brillante como un espejo y le aconsejó sobre las tareas que debía realizar.

En seguida, Perseo fue a ver a las hijas de Forcis, las Grayas, que vivían en el monte Atlas y eran tres viejas brujas guardianas del camino que llevaba hacia sus hermanas, las Gorgonas. Esta trinidad tenía un solo ojo y un solo diente para las tres; cuando una de ellas los usaba, las otras dos dormían así que él se los sacó con la falsa promesa de su devolución, así fue como ellas le confesaron dónde residía Medusa; luego, el trío se quedó dormido.

Pero Perseo necesitaba y obtuvo algunas cosas más que guardaban las náyades o ninfas de la laguna Estigia: unas sandalias con alas para poder volar, un zurrón mágico para guardar la cabeza de Medusa y el casco del dios Hades que hacía invisible a quien lo llevara.

Llevando todos los objetos que consiguió voló con sus sandalias al país de los Hiperbóreos, donde estaban las Gorgonas dormidas entre los restos de los hombres que se habían quedado petrificados por mirarlas. Cuidando de no despertarlas y usando su escudo como espejo para no mirarlas directamente a la cara, buscó a Medusa. Una vez reconocida, una de las serpientes de la melena se sobresaltó despabilándola; sin embargo, antes de que pudiera darse cuenta de su presencia, se colocó el casco que le proveía la invisibilidad, de manera que al no ver nada fuera de lo común, retornó a su sueño. Una vez que se halló dormida, Perseo la decapitó con la hoz de Hermes; luego, de su cuello o de su sangre nacieron Pegaso, el caballo alado, y el guerrero Crisaor, como hijos de Poseidón.

Perseo de B. Cellini: detalle de Medusa.

Ya de regreso, Perseo se encontró con el titán Atlas, condenado a cargar con el peso de los cielos en sus hombros. Al verlo, el titán le pidió ayuda para acabar con su insoportable sufrimiento, suplicándole que le permitiera ver la cabeza de Medusa. Perseo se apiadó y le mostró la cabeza del monstruo. Así, Atlas quedó convertido en la montaña que lleva su nombre.

El héroe continuó con su camino de regreso, pero, mientras sobrevolaba por Etiopía, pudo ver a una desnuda muchacha de extremada belleza que lloraba encadenada a una roca. Cuando se le acercó, ella le confesó que se llamaba Andrómeda, hija de Cefeo, rey de Etiopía y de Casiopea. Su castigo se debía a que su madre, estimó que ellas eran más bellas que cualquiera de las ninfas del mar y esas palabras despertaron la ira de las deidades del océano que se quejaron ante Poseidón, quien respondió provocando tempestades y tormentas y creando a Cetus, un monstruo que devoraba a quien encontrase en su camino. Para acabar con esta situación, el rey Cefeo consultó al oráculo quien le indicó que debía inmolarle a la bestia, a su única hija Andrómeda y así lo había hecho. Mientras ella le refería sus penurias, entre las olas del mar apareció un monstruo que avanzaba hacia Andrómeda. Entonces, Perseo con sus sandalias voladoras o, tal vez, cabalgando sobre Pegaso, se elevó muy alto en el cielo y se arrojó sobre la bestia, sacó la cabeza de Medusa, confundió a Cetus y lo decapitó con un golpe de hoz y se hundió en las aguas. Entonces, Perseo liberó a Andrómeda y la llevó con sus padres quienes aceptaron que se casaran, aunque después de derrotar a Pireo, un pretendiente de su amada, y sus soldados mostrándoles la cabeza de Medusa, los convirtió en piedras; antes les había ordenado a los suyos que cerraran los ojos.

Perseo se apresuró a volver a Sérifos donde se encontraba su madre Dánae refugiada en un templo porque Polidectes no había cumplido su palabra de no perseguirla. Lleno de ira, fue a buscar a su enemigo quien estaba ofreciendo un banquete; una vez delante de él, sacó la cabeza de Medusa y los convirtió en un círculo de pedruscos.

Luego, le regaló la cabeza de Medusa a Atenea, que desde entonces la luce en su escudo, y le pidió a Hermes que devolviera el casco, el zurrón y las sandalias a las náyades o ninfas de la laguna Estigia.

Perseo y Andrómeda se fueron a Argos a conocer a Acrisio, abuelo de Perseo. Cuando Acrisio se enteró de que su nieto estaba por regresar, huyó de Argos hacia Larisa, en Tesalia para evitar la profecía.

Perseo no pudo conocer a su abuelo. Pero un día fue invitado a tomar parte en unos juegos fúnebres organizados por el rey Teutámides de Larisa, donde también había asistido su abuelo Acrisio que estaba entre los espectadores sin saber que su nieto era uno de los competidores. Cuando le llegó el turno del lanzamiento del disco, un golpe de viento enviado por los dioses desvió el disco de Perseo hacia la cabeza de su abuelo. El golpe le causó la muerte y así se cumplió la predicción del oráculo.

Perseo sintió tanta pena que no quiso seguir gobernando su legítimo reino, Argos. Por eso, intercambió los reinos con su vecino y tío, y construyó para sí la ciudad poderosa de Micenas, en la que vivió largo tiempo con su familia. Cuando murieron, Zeus los convirtió en las constelaciones que tienen sus nombres.






Marta A. Pereyra
Morteros, 03-05-10

domingo, 2 de mayo de 2010

239. MEJORAS PARA EL CUERPO HUMANO

Imagen: Las Proporciones del Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci.
 "Vitrubio, el arquitecto, dice en su obra sobre arquitectura que la naturaleza distribuye las medidas del cuerpo humano como sigue: que 4 dedos hacen 1 palma, y 4 palmas hacen 1 pie, 6 palmas hacen 1 codo, 4 codos hacen la altura del hombre. Y 4 codos hacen 1 paso, y que 24 palmas hacen un hombre; y estas medidas son las que él usaba en sus edilicios. Si separas la piernas lo suficiente como para que tu altura disminuya 1/14 y estiras y subes los hombros hasta que los dedos estén al nivel del borde superior de tu cabeza, has de saber que el centro geométrico de tus extremidades separadas estará situado en tu ombligo y que el espacio entre las piernas será un triángulo equilátero. La longitud de los brazos extendidos de un hombre es igual a su altura. Desde el nacimiento del pelo hasta la punta de la barbilla es la décima parte de la altura de un hombre; desde la punta de la barbilla a la parte superior de la cabeza es un octavo de su estatura; desde la parte superior del pecho al extremo de su cabeza será un sexto de un hombre. Desde la parte superior del pecho al nacimiento del pelo será la séptima parte del hombre completo. Desde los pezones a la parte de arriba de la cabeza será la cuarta parte del hombre. La anchura mayor de los hombros contiene en sí misma la cuarta parte de un hombre. Desde el codo a la punta de la mano será la quinta parte del hombre; y desde el codo al ángulo de la axila será la octava parte del hombre. La mano completa será la décima parte del hombre; el comienzo de los genitales marca la mitad del hombre. El pie es la séptima parte del hombre. Desde la planta del pie hasta debajo de la rodilla será la cuarta parte del hombre. Desde debajo de la rodilla al comienzo de los genitales será la cuarta parte del hombre. La distancia desde la parte inferior de la barbilla a la nariz y desde el nacimiento del pelo a las cejas es, en cada caso, la misma, y, como la oreja, una tercera parte del rostro."


UN CUERPO PERFECTO PARA UNA VIDA PERPETUA
El 21 de noviembre de 2010 www.life-life.net publicó los resultados de la encuesta global sobre el ranking de las mejoras humanas que se deben lograr en la próxima década aplicando las nuevas tecnologías que se llevarían a cabo en la isla Martín García situada en el Río de La Plata. Se está equipando ese pequeño islote argentino con la tecnología más avanzada y arribaría el grupo de científicos internacionales seleccionados entre los mejores para instalarse y recibir a las primeras 100 personas de diversas nacionalidades, que se beneficiarían con las siguientes aptitudes que los harían indestructibles:
1. Salud física y psíquica perpetuas.
                          2. Necesidades materiales y espirituales satisfechas.
3. Afectos armoniosos y reciclables.

LA SUPERIORIDAD HUMANA DEL MERCOSUR
El 12 de mayo de 2040 www. life-life-South.net publica en su sección Noticias que cientos de miles de personas de varias nacionalidades gozan de la aplicación de un ‘silicon chip’ implantado en la nuca debajo de la piel que está programado para proteger la salud hasta que el usuario cumpla con el promedio de vida de 150 años. La fortaleza está cimentada en un baño mensual con ‘elastoína’ que da flexibilidad a todo el organismo y en las radiaciones con espectroscopios gamma cada semestre.
Las necesidades materiales y espirituales se ven satisfechas por la mejora genética de la glándula pituitaria y el hipotálamo para una generosa producción de péptidos opioides (endorfinas y encefalinas).
Se completa la armonía con la obtención de la graduación necesaria de encefalinas a través de la realización de tareas que produzcan placer y emociones como las ciencias, artes, artesanías, deportes y todo lo que lo aleje de la infelicidad y la crueldad.

LA PERFECCIÓN HUMANA REINA EN LA TIERRA
El 21 de abril de 2200 www.life-wordl.com inaugura su galería de la belleza de la fractalidad humana y universal con admirables imágenes 3D y la recursividad de los algoritmos de felicidad y juventud perpetuas por no decir eternas.







Marta A. Pereyra
Morteros, 21-04-10

viernes, 23 de abril de 2010

238. NO ME HABLEN DE SUPERMERCADOS














Entré en el supermercado 444 y en el acto, me sentí embestida desde todos lados por una luz tan blanca que mis ojos se entrecerraron con dolor. A duras penas me fui al sector donde venden juguetes y me quedé patitiesa al distinguir un gran conejo de peluche que me miró de reojo y saltó hacia otras góndolas con la agilidad natural de su especie.

Como ya venía cegada por la luz, al ver a este animal, recordé a Alicia en el País de la Maravillas, personaje que siempre quise conocer y solo lo había hecho fragmentariamente. Entonces me dije: “¿Estoy loca o estoy soñando?”


La curiosidad me llevó a seguir al animal y como una de sus orejas caía hacia la derecha con cierta graciosa ternura, pensé que era un buen augurio, pero se escabulló con rapidez entre unas torres de galletitas en oferta. Lo seguí como pude, empujando mi carro para las compras tan rápido como me fue posible. Al fin lo descubrí cuando abría la puerta de una heladera y se metía en ella, maniobra que casi le costó perder su cola. Por allí desapareció y yo me quedé mirando con la boca abierta y sin saber qué hacer. Después de mi vacilación que me hizo perder tiempo, decidí seguirlo y abrí la puerta con la suerte de poder ingresar porque mi estatura se adaptó, como por obra de magia, al tamaño del refrigerador donde me encontré con un ambiente frío, pero agradable y una penumbra que me obligó a andar a tientas. Empujé el fondo del electrodoméstico y caí por un túnel hasta un vestíbulo donde percibí que mi tamaño era bastante reducido. Cuando apareció un loro que me recibió con exageradas muestras de elocuencia, descubrí que éramos de similar estatura y enseguida me explicó, a su manera, que debía seguirlo. Subimos por una escalinata de mármol y comencé a escuchar murmullos. Al llegar a la cima, apareció un inmenso anfiteatro con un grandioso escenario. El loro, que era mi guía, me dejó en compañía de un mono que me alzó por los aires y me condujo al escenario más deslumbrante que había visto. Allí, el animador me presentó como la nueva promesa: Lady Latina. Todos me aplaudieron a rabiar mientras los músicos comenzaban a interpretar con sus instrumentos y yo tuve que cantar lo que me salió o morir de vergüenza. Canté hasta quedar exhausta y sentí que me arrojaban —al mejor estilo de las estrellas de rock— sobre el público conformado por raros personajes. Fue entonces que comencé a despertar entre el bullicio que me aturdía. El público, en este caso los clientes del súper, me rodeaban murmurando sorprendidos por “mi espectáculo”, que no era, precisamente, el de una cantante pop ni rockera ni de otro género. Lamentablemente no estaba sobre las manos de miles de mis seguidores sino entreverada en una pila derruida de mercadería y una heladera (1º premio de unos cupones de promoción) que me aplastó la cabeza.

Vino a auxiliarme un equipo de emergencias médicas y me condujeron a la clínica más cercana.
Hoy, estoy con mi cabeza coronada por un turbante de vendas y una pierna en alto debido a una fractura del fémur. Como tengo bastante tiempo para reposar y sanar mi maltrecho organismo, comencé a leer “Alicia en el País de las Maravillas” para escapar de mis pesadillas pseudoliterarias.



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sábado, 17 de abril de 2010

237. TRES FINALES DIFERENTES PARA "HANSEL Y GRETEL"




















1. El padre se dio cuenta de la maldad de su mujer y de que había cometido una terrible falta al abandonar a sus hijos. Arrepentido, sale a buscarlos, encuentra la casita de la bruja y se da cuenta de que allí los tienen prisioneros. Espía los movimientos de la mujer, logra comunicarse con su hija y, sorprende a la bruja cuando ella sale a buscar hierbas para sus hechizos. El padre la mata con un palazo que le da en la cabeza. Rescata a sus hijos, se van y viven felices.




2. Gretel logra abrir la puerta de la jaula donde está su hermano, pero la deja arrimada como si estuviera cerrada con el candado. Dice unas palabras mágicas que aprendió en el Recetario Mágico de la bruja, sin que ella se diera cuenta, y la convierte en una laucha, llama al gato, mascota de la hechicera, quien lo caza y se lo come porque estaba hambriento. Los niños quedan a salvo y Gretel descubre su verdadera vocación: la magia blanca. Vivirán muchos años en esa casa y usará su magia para vengarse de la madrastra y castigar al padre. Con el tiempo, tendrán sus propias familias.



3. La bruja le dice a Gretel que busque agua en el arroyo, allí encuentra un caballero extraviado, le cuenta su historia y le pide que los salve de la malvada mujer. El gentilhombre viene hasta la casa, quiere atacar a la bruja, pero ella lo convierte en un cerdito muy delicioso y lo mata. Ella hace un trato con los niños: ellos vivirán allí y serán sus aprendices y herederos, pero deberán proveerla de apetitosas víctimas que les resultará fácil hallar porque nadie desconfiará ya que son niños con apariencia angelical.





5º ejercicio del Taller la Magia de la Escritura

 


Marta A. Pereyra, Morteros, 11-03-10

domingo, 11 de abril de 2010

236. EL CORTE DE ENERGÍA ELÉCTRICA




Una noche, cuando cortaron la energía eléctrica –otro más de los tantos cortes- salí con algo de temor hacia la oscuridad del patio de mi casa y me puse a contemplar la negritud del cielo que parecía un dosel de terciopelo desplegado sobre la Tierra.

Sin embargo, me di cuenta de la imperfección del toldo: descubrí una grieta funesta en ese velludo manto y supe que por allí descenderían mil desgracias para mi pueblo, que nos acercarían al final. Por pretender el descubrimiento de más pormenores de esa rajadura, caí en un remolino de enajenación cuya duración desconozco.


Y de pronto, volvió la energía eléctrica y mis ojos se abrieron al mundo cotidiano de mi rutina diaria. Aunque sé que esa visión es un anticipo de lo que está escrito en las estrellas. Desde entonces he cambiado mi profesión y sólo me dedico a la Astrología. No tengo muchos clientes que vengan a consultarme, pero somos cada vez más los que esperamos el final de los tiempos.




4º Ejercicio del Taller Literario La magia de la escritura

Marta A. Pereyra
Morteros, 07-03-10

miércoles, 24 de marzo de 2010

235. GABRIEL




















"The Beloved" 1865-6 por Dante Gabriel Rossetti (1828-1882)



Gabriel miraba de reojo a su compañera. Ya la había observado de arriba abajo cuando fue a comprar algo antes de abordar el avión que lo llevaría de vuelta a Buenos Aires.

Mientras que al calor de su saliva se disolvía un chocolate lleno de burbujas de aire, él se imaginaba mil tonterías. Hasta pensó que había perdido un tornillo, pero después estaba seguro de que también la tuerca se le había escapado de su cabeza por esa desconocida con la que fantaseaba su imaginación que se le deshilvanaba poco a poco.


Ella, la joven del asiento de al lado, sacó una agenda y, con una lapicera, comenzó a escribir y a tachar datos. Él estiró su cuello y los ojos se le escapaban para espiarla, pero la mujer permanecía en su propio mundo.


Gabriel, por un instante, sintió un escalofrío cuando lo asaltó la imagen de su mujer frente al lavavajillas, allá en la cocina de su departamento de La Recoleta. Hizo un esfuerzo y la imagen de su esposa desapareció entre otras que parecían diapositivas que se desperezaban en un tobogán de retratos con la belleza que tenía a su derecha.


Él llegó a la conclusión de que esa mujer había escapado de un cuadro de Dante G. Rossetti. Luego, se durmió.







3º Ejercicio del Taller literario La magia de la escritura


Marta Alicia Pereyra
Morteros, 03-03-10

234. MONÓLOGO INTERIOR



















Recuerdos y más recuerdos… no me olvido de algunas cosas que te tengo que “facturar” porque quedaron pendientes. Nunca pasó por tu cabeza el significado del romanticismo… ¡Claro! ¡Siempre fuiste muy terrenal! Cuando estábamos de novios diste por sentado que ocurriría lo que afirmaste con tu estilo intelectualoide y setentista: “Las relaciones se burocratizan con el tiempo” ¿De qué me hablabas? ¡Politiquillo de mala muerte! Si apenas nos casamos ya te burocratizaste vos mismo y nada de expresar un sentimiento… ¡Ni los habrás sentido! ¿Romanticismo? ¿Qué es esooo? A mí me duraron toda la vida los ardores… ¡Demonios! Me casé pensando que tendría un desahogo para las malditas hormonas que no me dejaron en paz… o los sentimientos… o la sangre que corre caliente por mis venas de mujer. Recuerdo tu primer regalo… nunca tuviste la desenvoltura de un galán romántico… Ahora yaces allí, aunque siempre pensé que yo sería la primera en partir… El primer regalo: una pulsera de plata tan pesada y tan rebuscada que nunca usé… Viniste con timidez a dármela… Toda una formalidad: cumplir una obligación, un trámite más del noviazgo. ¡Nunca fuiste ni romántico ni nada! ¿Así serán todos los de Virgo? Toda una vida que se fue… ¿y?

 
 

 
                             2º Ejercicio del Taller literario La magia de la escritura




Marta A. Pereyra

Morteros, 03-03-10

lunes, 8 de marzo de 2010

233. MI VIAJE



Sensaciones que me produjo la sinfonía nº 9
de Beethoven (scherzo)






















Viajo por el espacio en una nave muy blanca y transparente. Aparece un ser monstruoso que me asusta; luego, se aleja. Llegan otros seres y astros que danzan, se acercan y alejan como las olas perpetuas del mar.



Siento el deseo de regresar y ver la Tierra donde me sentiré cobijada y en paz con la alegría elemental de oír cantar a los pájaros y croar a las ranas después de la lluvia.





1º Ejercicio del Taller literario La magia de la escritura:


Marta Alicia Pereyra
Morteros, 03-03-10

martes, 16 de febrero de 2010

232. ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

Pablo Neruda


Puedo contar las estrellas esta noche.
Escribir que se juntan entre las sombras
y que cantan las alondras.


Por siempre, amor, te buscaré
y en la luz de tus pupilas me hallaré…


¡Sé que algo me pasa!...


En un papel de arroz, un arco iris dibujaré
y de paseo iremos por sus colores.


Al son de mi cajita de música
besaremos las flores del tiempo.


Aclararás tu voz con una tos nerviosa
y repetiremos la historia de los enamorados.


Me dirás: “Te quiero, princesa.”
y se escaparán mis ojos hacia los tuyos.


Aunque el sol esté ausente,
conoceré la miel de amarte siempre.









Marta Alicia Pereyra Buffaz
Morteros, 12-02-10
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